sábado, enero 24, 2009

Una investigación confirma que toda la Antártida se está calentando

Hasta ahora se creía que había grandes zonas en las que las temperaturas descendían

* Fecha de publicación: 22 de enero de 2009

El calentamiento en la Antártida es global y más rápido de lo que se pensaba. Y es que hasta ahora se creía que, pese a que todo el globo se calentaba, en el continente blanco había grandes zonas en las que las temperaturas aún descendían. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Washington y del Centro Goddard de la NASA concluye que toda la Antártida se ha calentado durante el último medio siglo.

Registros de temperaturas incompletos habían llevado a pensar que el interior del continente se estaba enfriando, mientras la Península antártica se calentaba. Por eso, Eric Steig, de la Universidad de Washington y autor principal del estudio, y su equipo utilizaron registros de estaciones meteorológicas y mediciones recientes procedentes de imágenes de satélite, así como modelos estadísticos, para determinar de forma fiable la temperatura de la Antártida desde 1957 a 2006. Según sus conclusiones, el continente blanco se calentó aproximadamente medio grado centígrado en este periodo.

El mayor calentamiento en la Antártida ha tenido lugar en el invierno y la primavera, anulando así el enfriamiento registrado sólo en otoño en la parte oriental, afirman los investigadores. Este aumento de la temperatura está relacionado con cambios en la circulación atmosférica y el descenso del hielo marino en el sector del Pacífico sur del océano Antártico.

El motivo por el que se pensaba que la Antártida se estaba enfriando era por un agujero en la capa de ozono que aparece durante los meses de primavera en la región polar del hemisferio sur. Pero este enfriamiento sólo afectaba a la Antártida oriental.

"Parece que se ha asumido que el agujero de ozono estaba afectando a todo el continente cuando no existía ninguna evidencia que apoyara esa idea", señaló Steig, que cree que los esfuerzos para reparar la capa de ozono finalmente comenzarán a tener efecto y el agujero podría ser eliminado hacia la mitad de este siglo. "Si esto sucede, toda la Antártida comenzaría a calentarse a la par que el resto del mundo".

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domingo, enero 11, 2009

Bosques vírgenes amenazados

Diversas amenazas provocadas por el ser humano han supuesto la desaparición de la mayor parte de los bosques primarios del mundo

Varias asociaciones ecologistas denuncian la rapidez de la destrucción de las extensiones de los bosques vírgenes o primarios. Greenpeace asegura que el 80% ya ha sido destruido o alterado y el 20% restante se encuentra en peligro. Diversas amenazas se ciernen sobre estas masas de árboles vírgenes, aunque la explotación maderera insostenible destaca entre las demás. Los ciudadanos pueden asumir unos hábitos de consumo sostenibles y reclamar mayores medidas a las instituciones para combatir esta situación.

* Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
* Fecha de publicación: 7 de enero de 2009


Los bosques conservados en su estado original sin que hayan sido alterados desaparecen a gran velocidad en todo el mundo. Conocidos como bosques primarios, cubren un 10% de la superficie terrestre, aunque se estima que cada año se pierden o modifican unos seis millones de hectáreas.

En la actualidad, según Greenpeace, sólo se conservan el 20% de los bosques primarios originarios. Por su parte, la organización World Watch asegura que sólo ocho países (Brasil, Surinam, Guyana, Canadá, Colombia, Venezuela, Rusia y Guayana Francesa) conservan grandes porciones de sus bosques originales en inmensos bloques ininterrumpidos. El gran tamaño de Indonesia, Estados Unidos o Congo permite a estos países albergar todavía bosques originarios, aunque la destrucción también ha sido importante. Peor suerte han corrido los bosques primarios de 76 países donde han desaparecido por completo, mientras que en 11 están a punto de hacerlo.

La destrucción de estas masas boscosas perjudica notablemente el devenir de la vida en el planeta, incluida la humana. Además de ser el hogar de muchos pueblos indígenas, albergan las dos terceras partes de la biodiversidad terrestre, por lo que al alterarlos o destruirlos se pone en peligro la supervivencia de millones de personas y de especies. Gestionados de forma sostenible, proporcionan madera y otros productos forestales, y son fundamentales para mantener las condiciones naturales del entorno, al evitar la erosión y regular el ciclo hidrológico. Y son también importantes en la lucha contra el calentamiento global: según un reciente estudio publicado en la revista Nature, constituyen importantes sumideros de carbono. Esta investigación cuestiona la idea asumida hasta la fecha de que estos bosques vírgenes tienen un balance de carbono neutro.

Los autores de este trabajo, un equipo internacional de científicos, concluían que los bosques primarios del hemisferio norte retienen hasta el 10% neto de dióxido de carbono (CO2) absorbido en todo el mundo. Por ello, si estas masas de bosque son destruidas, liberarían este CO2, acelerando "la pescadilla que se muerde la cola" del cambio climático: a más calentamiento global, más destrucción de los bosques, lo que conlleva a su vez más cambio climático. En este sentido, un reciente estudio del Centro Internacional de Investigación Forestal (CIFOR en sus siglas en inglés) sostiene que, si no se toman medidas inmediatas, el cambio climático podría destruir grandes áreas forestales, afectando a la biodiversidad y las poblaciones humanas que dependen de ellas.

Por qué están desapareciendo

Los expertos señalan diversas causas del retroceso acelerado de estos bosques, si bien destacan la voracidad de la industria maderera, que tala estos bosques para producir papel o los sustituye por plantaciones de árboles de rápido crecimiento con los que cubrir la demanda de pasta celulósica. Por ejemplo, Greenpeace afirma que el 17% de la fibra virgen utilizada por la industria papelera mundial procede de bosques primarios, especialmente de Canadá, Finlandia, Rusia e Indonesia. Asimismo, denuncia que Europa mantiene un mercado interno responsable directo de la explotación forestal destructiva e ilegal en países como Indonesia, Brasil y Camerún.

Por su parte, WWF/Adena asegura que en la pasada década se destruyeron bosques naturales para trasformarlos en plantaciones agrícolas y forestales a un ritmo de 16,1 millones de hectáreas al año, el 94% en zonas tropicales. Los responsables de World Watch recuerdan también que el consumo de leña en las regiones tropicales secas ejerce un impacto importante.

Además de la presión maderera, diversas amenazas, provocadas directa o indirectamente por el ser humano, ponen en riesgo el futuro de los bosques primarios: las explotaciones mineras y petrolíferas, la construcción de embalses y carreteras, la expansión agrícola y ganadera, las especies invasoras, los incendios forestales, los cultivos para agrocombustibles, la fragmentación de los ecosistemas y la contaminación atmosférica.

Qué pueden hacer los consumidores

Los consumidores pueden llevar a cabo diversas acciones para reducir la destrucción de los bosques primarios. Por una parte, pueden presionar a las instituciones para que emprendan medidas que defiendan a estos árboles, como la creación de espacios protegidos y corredores entre dichas áreas; el uso de estos bosques mediante prácticas eficientes y una gestión forestal sostenible; o la repoblación con especies autóctonas de las zonas deforestadas.

Por otra parte, los consumidores pueden asumir hábitos de consumo que eviten la utilización insostenible de estos bosques. Así por ejemplo, se puede empezar con las tres erres (reducir el consumo, reutilizar los productos y finalmente reciclarlos) tanto de los productos procedentes de la madera como de los que están involucrados en la deforestación, como los combustibles o los productos agroganaderos. También se pueden consumir productos que lleven etiquetas ecológicas (en el caso de la madera el sello FSC); o realizar actividades de ecoturismo.

Los últimos bosques primarios del planeta

El Instituto World Watch señala que más del 75% de los bosques primarios del mundo se encuentra en tres grandes áreas: Canadá y Alaska; Rusia; y la Amazonia y las Guayanas. En el caso de Europa, esta organización recuerda que sólo queda el 0,3% del bosque original en Suecia y Finlandia, en grandes áreas ininterrumpidas.

Por su parte, Greenpeace enumera los siete últimos grandes bosques primarios del planeta: el bosque tropical amazónico, la jungla del sudeste asiático, las selvas tropicales de África central, los bosques templados de Sudamérica, los bosques primarios de Norteamérica, los últimos bosques primarios europeos y los bosques de la taiga siberiana.

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