Chile: Guerra total por el alerce
Guerra total por el alerce
Soledad Neira
Confirmación de ocho procesamientos apoyan la tesis de una asociación ilícita planteada por el ministro en visita, Hernán Crisosto, quien ahora sigue la pista de los embarques al exterior.
Llueve copiosamente en la Cordillera de la Costa, Décima Región. El Sarao está tapado por una espesa bruma y una red de precarios caminos que aparece en medio de la nada confunde a los forasteros.No hay señales, salvo un destartalado y precario cartel de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), invertido, que dice: "cuidemos el bosque".
Cuando se despeja un poco, en el sector de Pabilo, a medio camino entre Purranque y la Caleta San Pedro, aparece un paisaje desolador.
Unos delgados troncos, de cuatro o cinco metros, se empinan grises y deslavados en medio de los desechos de la explotación forestal.
El panorama se repite por unos 25 kilómetros y a lo ancho hasta donde llega la mirada. Ocultos en las quebradas se puede observar seis o siete puntos con el característico color rojizo del alerce.
Restos de tablas, aserrín y precarias instalaciones demuestran que allí hubo faena forestal.
Unos 10 kilómetros antes de Caleta San Pedro, hay alerce aserrado y empaquetado. A pocos metros su transporte, los viejos y destartalados camiones militares UNIMOG, dados de baja por el Ejército.
Pequeños y fornidos, los Unimog son los amos en las altas cumbres de la Cordillera de la Costa, a unos 800 metros sobre el nivel del mar, donde una vez reinó solitario el alerce, entre Purranque y Fresia.
De aspecto imponente, muy alto y robusto, el alerce, Fitzroya cupressoides, es una especie que sólo se da en este extremo del mundo, a ambos lados de la Cordillera de los Andes, en la latitud de la Región de los Lagos, donde se han hallado ejemplares de hasta 3.600 años.
El alto valor de sus maderas, que en Estados Unidos o Europa alcanza hasta US$ 500 la pulgada, lo convierten en un preciado botín.
Entre los puntos de destino, Estados Unidos, España, Argentina, Taiwán, Bélgica, Hong Kong. Muchos productos pequeños, cajas, relojes, muebles, o tablas, como las incautadas en marzo en Madrid.
Pero hay embarques de maderas aserradas, como los detectados en EE.UU. de Baron Chile Ltda., empresa del estadounidense Frank Pemberthy.
El alerce mueve millones de dólares y paradójicamente quienes lo explotan son humildes leñadores que reciben menos de $ 1.500 por pulgada y viven miserablemente encaramados en las montañas.
Como Arturo Cavero (76), quien llegó a Pabilo hace más de 60 años proveniente de Tegualda y vive en una choza, solo, porque su mujer se le fue, aburrida de tanta montaña. Dice que era un cerro fiscal así es que se instaló, pero nunca regularizó su situación y hoy está denunciado ante la justicia por usurpación.
Recuerda la época en que las basas de alerce se labraban a pura hacha y salía en carretas hasta Purranque, a unos 80 kilómetros de allí.
Él, como todos los lugareños, se escudan en la cercana comunidad indígena de Manquemapu, para justificar la presencia de los paquetes de alerce. "Toda esa madera sale de allá", dice ladino Cavero.
"Ellos tienen guías", recalcan en Caleta San Pedro, un lugar al que se llega por un camino labrado a veces en la piedra, bordeando las quebradas.
Un aserradero a pocos metros de la playa, tablas de alerce en una bien cerrada bodega muestran actividad reciente.
Pero una vez más los lugareños miran a Manquemapu, la comunidad indígena que tiene permisos de extracción de maderas muertas.
El aserradero es de Luis Santana, quien compra "todo legal", aseguran, pero se contradicen y evidencian su preocupación por el "peñi" que "mueve" el sistema.
26 procesados
La batalla por el alerce ha dejado ya varias bajas y algunos lesionados en el marco de la investigación que instruye el ministro en visita, Hernán Crisosto.
El viernes, la Corte de Apelaciones de Valdivia confirmó, en fallo unánime, los procesamientos de ocho personas. Al alcalde de Fresia, Nelson Schwerter, por receptación y asociación ilícita, y a otras siete personas por este último delito. Ellos son Alex Lagomarsino Prado, hijo del dueño de los fundos Esperanza Sur y Norte; Daniel Vergara, administrador de los predios; Nelson Omar Cárdenas Ortega; Elías Cárdenas; César Marcial Muñoz; María Alva Nieto, y Leandro Campos.
En su investigación, que se remonta a una causa por hurto del año 1996, Crisosto llegó a la convicción de que estas personas se concertaron para hurtar, transportar, vender maderas de alerce desde el predio vecino a Esperanza, de propiedad de Forestal Sarao S.A. El magistrado tomó la causa en mayo de 2004 en medio del escándalo por acusaciones por tráfico de influencias que afectaban al director de la Conaf, Carlos Weber, que según la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) había reconocido presiones a la entidad.
Crisosto acumuló además otras causas dispersas en otros tribunales y que suman más de 5 mil fojas y tiene a 26 personas procesadas, entre ellos dos ex carabineros.
El nombre del alcalde Schwerter surgió cuando taladores lo señalaron como comprador. Schwerter pagaba con cheques. Más de mil de esos documentos fueron periciados.
El edil asegura que "Vergara me vendía las pulgadas que estaban respaldadas por planes de extracción de Conaf, que medía y no salía nada más. Ahora dicen que iba a buscar a otro lado. ¿Para qué?, sí ahí está lleno".
Errores y negligencias de Conaf
Schwerter asegura que no tiene relación directa con la empresa estadounidense, aunque reconoce que le vendió en un par de ocasiones y le fletó maderas varias veces en sus camiones hasta Casablanca.
El ministro Hernán Crisosto sostuvo en su fallo que los delitos se cometieron "aprovechando errores y negligencias de fiscalización de la Conaf".
Coincidente con esa opinión, el doctor Antonio Lara, de la Universidad Austral, el científico que más ha investigado esta especie, dice que "hay un problema grave de fiscalización por parte de Conaf", debido a que los bosques y donde ocurren las explotaciones, las cortas ilegales están en zonas apartadas y los recursos de Conaf son limitados".
Pero habría otros problemas, denunciados en su momento por el empresario José Comandary, quien aseguró que había funcionarios de Conaf que entregaban guías de libre tránsito sin verificar el origen de las maderas.
En esa línea surge el testimonio de un testigo que declaró ante el ministro Crisosto, y quien reveló a "Reportajes" que tenía información de que una ex funcionaria de la Dirección Provincial de Conaf en Los Lagos, M.D., era quien entregaba las guías que permitían a Vergara movilizar alerce.
En Conaf reconocen que la funcionaria fue sometida a un sumario en diciembre de 2000, "para dilucidar posibles irregularidades en la administración de la emisión de Guías de Libre Tránsito".
En julio de 2001 se determinó "que es efectiva la existencia de errores y omisiones en la emisión y registro de Guías de Libre Tránsito de producto de alerce" y "que a través de esta investigación se pudo determinar que la responsabilidad en los hechos no es sólo de la Sra. Domke, sino que existen responsabilidades compartidas".
El sumario recomendó la reestructuración del sistema de administración del control, pero no se sancionó a la funcionaria, que jubiló por invalidez parcial en mayo de 2004.
El testigo, quien trabajó más de tres años para Pemberthy y asegura además que Lagomarsino manejaba las platas y que le vendió unas 6 mil pulgadas a su jefe. De ellas exportó a EE.UU. dos contenedores de 1600 pulgadas cada uno que entraron sin problemas, pese a que ese país no permite ingreso de alerce.
Un tercer embarque, que salió el 29 de diciembre de 2002, estuvo retenido en EE.UU. por más de un año y fue devuelto.
Más o menos en esa fecha, el gringo realizó dos gestiones con el fin de respaldar sus envíos.
Pidió a través de autoridades diplomáticas aval de Chile, para certificar sus maderas.
Conaf remitió una carta negativa, pero al mismo tiempo logró que Conadi certificara que sus maderas provenían de la reserva indígena, Manque mapu, en la costa de la provincia de Osorno, que explotaba alerce muerto con el apoyo técnico de World Wild Life, una reconocida ONG estadounidense.
Pero esa madera, unas 800 a 900 pulgadas, aserradas y empaquetadas, nunca salieron del país y siguen almacenadas en Casablanca.
Paralelamente el Primer Juzgado Civil de Puerto Montt tramita dos demandas indemnizatorias por daño ambiental entabladas por el Consejo de Defensa del Estado (CDE) contra Forestal Sarao S.A., por 10 mil millones de pesos y contra Ángel Lagomarsino, por otros 2 mil millones de pesos.
VALIOSO BOTÍN
Explotación centenaria
A la llegada de los colonos alemanes a la zona, la actual región de Los Lagos estaba completamente poblada de esta especie y su explotación formó parte de la cultura de generaciones de leñadores y artesanos que dieron vida a la típica arquitectura local. Partieron derribándolos a hachazos, pero los historiadores locales sostienen que el propio Vicente Pérez Rosales, gestor de la colonización, ordenó los primeros incendios de alerzales para permitir las actividades agrícolas.
En 1976 se prohibió su explotación en cumplimiento del convenio CITES (sigla en inglés del Tratado Internacional para protección de especies amenazadas) que suscribió el gobierno de Chile en 1975 para la protección de algunas especies, entre ellas el alerce.
Pero la norma tenía un talón de Aquiles, pues permitía la explotación de especies muertas. Y como nunca se hizo un catastro, quedó el camino despejado para una explotación permanente de la especie, explica el doctor Lara.
El especialista asegura que "la protección es urgente y no debería darse permiso de aprovechar esas maderas muertas porque se contradice con la investigación científica".
Enfatiza que el Decreto del año 76 decía que debía hacerse un catastro y que sólo podrían aprovecharse las maderas muertas antes de la fecha del decreto. El catastro nunca se hizo.
UN LUGAR DEL DELITO
La Cordillera del Sarao
El predio más grande, Restos de Cordillera de Río Blanco, es el de José Comandary Sommella, un empresario santiaguino que lo compró en 1979 en un remate de la Corporación de la Reforma Agraria, CORA. En 1984 traspasó las 49.400 hectáreas a Forestal Sarao S.A., de su propiedad. Asegura que cuando las compró no había ocupantes y cree que la usurpación se inició en 1995 con gente que vino desde el sur. En 1996 denunció ante el Segundo Juzgado del Crimen de Puerto Varas usurpación y hurto. Pero además ha peleado permanentemente con Conaf, que lo denunció por corta ilegal. Cuatro denuncias entre 1990 y 1993 contra Forestal Sarao y una contra él, de abril de 1997. Además de otras nueve desde el año 2000, contra quienes resulten responsables de corta ilegal en su predio.
Pero luego vinieron sus denuncias contra Conaf, respecto de que algunos funcionarios amparaban el tráfico y denunció el blanqueo de maderas sacadas de su fundo por el de sus vecinos, los Lagomarsino, con planes de extracción otorgados por Conaf, "en un terreno de otro propietario".
ÚNICO Y LONGEVO
El abuelo de los bosques
El alerce es una especie única y una de las más longevas del planeta. El abuelo de los bosques puede vivir 4.000 años. Se da sólo en la latitud de la Región de los Lagos y en la Patagonia argentina. En Chile sobreviven 263 mil hectáreas de alerzales en las partes altas de las cordilleras de la Costa, los Andes y en Chiloé.
Desde 1976, el alerce (Fitzroya cupressoides) es monumento natural y está prohibida su tala y comercialización, pero como la norma permite aprovechar ejemplares muertos, los alerceros se las arreglan para matarlos. Sacan la albura, la capa blanca por donde circula la savia, debajo de la corteza y muere en un par de años. O provocan el mismo efecto atando un alambre como un anillo que en la práctica lo estrangula. Más rápidos y devastadores, los incendios forestales queman el follaje y arrasan flora y fauna, pero dejan la madera explotable.
OTRO PROCESADO EN EL CASO
Lagomarsino
El empresario Ángel Lagomarsino Schiaffino, dueño de panaderías, en Viña del Mar, compró Esperanza Norte y Sur, unas 13.400
hectáreas en la parte sur de la Cordillera del Sarao en 1997. Su hijo Alex está procesado por Crisosto por asociación ilícita.
Cuando compró supo que había mucha madera, pero "en mi ignorancia no sabía que el alerce era tan delicado. No lo conozco. Sabía que se podía con plan de manejo, pero no tenía idea que si me robaban tendría problemas", dijo.
El verano del 98, un gran incendio afectó la cordillera, lo que permitió más tarde iniciar la explotación de esos árboles "chamuscados".
El 2004 fue multado en dos ocasiones por la tala de alerces vivos y hoy enfrenta una demanda del fisco por $2 mil millones por la destrucción de esos árboles.
Cuando compró supo también que había ocupantes ilegales, "muy poquitos", pero ahora está indignado porque pese a las denuncias a los tribunales que ha hecho su administrador, Daniel Vergara, también procesado por Crisosto, no han logrado sacarlos de allí. Y más encima las autoridades les ponen luz en un predio ajeno, acusa.
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